CRONOS

 

CARMENMIRADORNA.COM

Cronos

Instalacion PEREGRINACION, compuesta de cinco esculturas

hechas en yeso y resina epoxica.

 

 

 

 

 

 

Desde ya hace varios años vengo desarrollando mi serie muros. En ella utilizo tres elementos fundamentales, el ser humano, un icono, y el muro. EL icono y el muro, constituyen símbolos que manejo para definir situaciones diversas. Esta serie pretende mostrar los problemas trascendentales del ser humano, sus conflictos y limitaciones para alcanzar la plenitud.

Dentro de ella destacan diversos personajes, los cuales protagonizan conflictos diferentes. Entre ellos destaca “Cronos”.

Cronos, es por sì mismo un tipo con personalidad propia, desconceptualiza por completo el patrón establecido del Dios griego.

En la mitología griega, Crono (en griego antiguo Κρόνος Krónos, transliterado también Cronus y Kronos) era el líder y —en algunos mitos— el más joven de la primera generación de Titanes, descendientes divinos de Gea, la tierra, y Urano, el cielo. Crono derrocó a su padre y gobernó durante la mitológica edad dorada, hasta que fue derrocado por sus propios hijos, Zeus, Hades y Poseidón, y encerrado en el Tártaro o enviado a gobernar el paraíso de los Campos Elíseos.Su asociación con la edad dorada terminó haciendo que se convirtiera en el dios del «tiempo humano», es decir, los calendarios, las estaciones y las cosechas (aunque no debe ser confundido con Chronos, la personificación sin relación alguna del tiempo en general, como sucedió con frecuencia entre los investigadores alejandrinos y durante el Renacimiento). Como resultado de la importancia de Crono para los romanos, su variante romana, Saturno, ha tenido una gran influencia en la cultura occidental. El séptimo día de la semana judeocristiana se llamaba en latín Dies Saturni (‘Día de Saturno’), en lo que supone la fuente del nombre de este día en idiomas como el inglés (Saturday). En astronomía, el planeta Saturno recibe su nombre del dios romano, siendo el más externo de los objetos celestes visibles sin ayuda

En cambio En la mitología griega, Chronos (en griego antiguo Χρόνος Khrónos, ‘tiempo’) era la personificación del tiempo, según se dice en las obras filosóficas presocráticas. También se le llamaba Eón o Aión (Αίών, ‘tiempo eterno’).

En los mitos griegos, Chronos era el dios de las Edades (desde la Dorada hasta la de Bronce) y del zodiaco. Surgió al principio de los tiempos formado por sí mismo como un ser incorpóreo y serpentino con tres cabezas: de hombre, de toro y de león. Se entrelazó con su compañera Ananké (la Inevitabilidad) en una espiral en torno al huevo primigenio y lo separó, formando el universo ordenado de la tierra, el mar y el cielo.

Chronos permaneció como el dios remoto e incorpóreo del tiempo que rodeaba el universo, conduciendo la rotación de los cielos y el eterno paso del tiempo. Ocasionalmente se aparecía a Zeus con la forma de un hombre anciano de largos cabellos y barba blancos, pero la mayor parte del tiempo permanecía como una fuerza más allá del alcance y el poder de los dioses más jóvenes.

En la tradición órfica, Chronos era hijo de Gea o bien de Hydros (el Océano primigenio) y Thesis (la primigenia Tethys). Junto con Ananké, era padre de Éter y Érebo o Fanes. Otras fuentes afirman que era padre de las Horas y, con Nix, de Hemera.

En los mosaicos grecorromanos era representado como un hombre girando la rueda zodiacal.

El caso específico de mi personaje “Cronos”,como su nombre lo indica, constituye de algún modo una mezcla entre estos dos personajes, el tiempo humano y el tiempo universal o eterno.

 

El tema del tiempo siempre ha sido motivo de controversia. Muchos decimos que el tiempo no existe,

que es lineal, y solo concurre el presente y que el pasado y futuro son una mera ilusión, en cambio, algunos se aferran a la idea de que no es así, y hasta lo consideran una locura.

En fin, lo que si bien es cierto, que en todo caso, cuando pensamos en pasado y futuro, no hallamos paz a nuestra alma, pues este estado solo se alcanza en la absoluta conciencia del ahora. Cuando sentimos ansiedad estamos viviendo en el futuro, atormentamos por lo que tenemos que hacer, y cuando sentimos tristeza, añoramos el pasado que se fue y sentimos que era mejor que el presente que tenemos. Realmente nunca es tan grande el dolor real de algo, son nuestros pensamientos los que alimentan ese dolor, y generalmente nos preocupamos demasiado por cosas que están por ocurrir, y nunca son cuando se concretan como las habíamos imaginamos.

¿Cuán real es la existencia de pasado, presente y futuro? El presente del ahora en unos instantes será pasado y el futuro se convierte constantemente en presente. Entonces hay que creer lo que plantean tantos estudiosos del tema cuando dicen que solo existe el presente o el ahora, en el estado de dicha, pues es donde somos potencialmente creadores de cada cosa que ocurre en nuestras vidas.

Para mí la vida es la escuela del aprendizaje de la felicidad consciente, y digo consciente porque nacemos en absoluta inocencia y felicidad pero en ese momento somos inconscientes de ello pues las poseemos de modo natural. Luego, vamos poco a poco sin apenas darnos cuenta, dejando de poseer estas cualidades, a la vez, que ponemos en práctica enseñanzas de comportamientos erráticos heredadas por nuestros padres a su vez heredadas a ellos por los suyos, y así sucesivamente de generación en generación; para al final, cuando alcanzamos cierta madurez, llegar a la conclusión de que debemos desaprender todos esos patrones de conducta castrantes que tenemos adheridos a nuestra psique como lapas venenosas y solo así recuperar esa felicidad e inocencia perdidas.

Pienso que desde que nacemos, estamos en una constante búsqueda de nuestra iluminación o despertar espiritual, seamos o no conscientes de ello. A partir de esta iluminación se alcanza un estado de plenitud espiritual o felicidad, pero partiendo de un conocimiento consciente o sabiduría. Muchas veces la vida nos pone situaciones ilusorias para hacer este aprendizaje desde una óptica más terrenal o humana.

Pienso que como plantean viejas enseñanzas de antiguas culturas somos seres de luz dentro de uno cuerpo material, y que todo lo que nos rodea incluyéndonos a nosotros mismo es energía. También que todo está conectado en este mundo, por medio de una red invisible a la que muchos llaman matriz divina.

En cambio en nuestras sociedades modernas, se vive la vida de un modo bien distinto. Cada vez surge mas la diferencia y con ella la separación, de unas cosas con otras, y esto lo causa el ego.

Es nuestro ego quien nos separa del universo, y nos separa de los demás y hasta de nosotros mismo, y es por eso que nos sentimos solos e infelices. Por esto tenemos la eterna sensación de que algo nos falta, ya sea la otra mitad, o una compensación material de cualquier índole, pues vivimos en la inconsciencia de nuestro potencial divino y creador y de que somos parte de este universo y por tanto estamos conectados con todo y todos, pues todo está compuestos de lo mismo, todos es energía.

Por el contrario mientras más cerca vivimos en la conciencia de sentir lo que realmente somos más rápidamente encontraremos la felicidad o ese estado de dicha, que es en definitiva nuestro estado natural. Cuando entendamos que no es necesario buscar fuera de nosotros nada, pues toda la gloria esta en nosotros mismos, entonces seremos seres plenos.

El tiempo cronológico creado por el hombre y el ego, son primos hermanos, se necesitan el uno del otro para perpetuar el sufrimiento, la sensación de no-tiempo, o tiempo infinito, nos libera del dolor, y mata al ego, pues se vive desde nuestro ser, de esa llama de luz que llevamos dentro llamada alma, que nadie ve a simple vista, pero que sentimos y nos muestra nuestra verdadera esencia.

El tiempo cronológico nos crea conflictos, agobio, desesperación; pues nos tiene constantemente en el desasosiego de que se nos escapa, y el ego debe poseer las cosas para sentirse satisfecho. El ego quiere, el ser ama.

Cuando tenemos la certeza de que el tiempo no existe, sino que es solo un nombre que ponemos a un espacio que es infinito, a ese espacio entre evento y evento, que necesitamos nombrar y clasificar para con ello separarlo de su verdadera condición; entonces comprendemos que solo en cada instante del ahora podemos realizar nuestras acciones y que los demás momentos que no pertenecen a él (pasado y futuro) son mera ilusión de nuestra mente, pues en la realidad no existen.

Cuando nos centramos en el ahora, conscientes plenamente de lo que estamos realizando en este instante, disfrutando desde lo más profundo de nuestro ser, con amor, no tiene cabida en nuestro corazón ningún sentimiento de agobio, frustración, tristeza o ansiedad, pues estamos entregados al sublime acto creativo de nuestra vida.

Cronos-El tiempo-, puede representar esas dos caras de una misma moneda; el fustigador que nos agobia y crea conflictos; o el generador de paz, dicha, y alegría y placer por vivir a plenitud cada instante de nuestras vidas.

 

Carmen Mir adorna

18 de junio 2014.

 

 

 

 

 

Obras:

 

“CRONOS”

-caras de una misma

moneda-

El tema del tiempo siempre ha sido motivo de controversia. Muchos decimos que el tiempo no existe, que es lineal, y solo concurre el presente y que el pasado y futuro son una mera ilusión, en cambio, algunos se aferran a la idea de que no es así, y hasta lo consideran una locura.

En fin, lo que si bien es cierto, que en todo caso, cuando pensamos en pasado y futuro, no hallamos paz a nuestra alma, pues este estado solo se alcanza en la absoluta conciencia del ahora. Cuando sentimos ansiedad estamos viviendo en el futuro, atormentamos por lo que tenemos que hacer, y cuando sentimos tristeza, añoramos el pasado que se fue y sentimos que era mejor que el presente que tenemos. Realmente nunca es tan grande el dolor real de algo, son nuestros pensamientos los que alimentan ese dolor, y generalmente nos preocupamos demasiado por cosas que están por ocurrir, y nunca son cuando se concretan como las habíamos imaginamos.

¿Cuán real es la existencia de pasado, presente y futuro? El presente del ahora en unos instantes será pasado y el futuro se convierte constantemente en presente. Entonces hay que creer lo que plantean tantos estudiosos del tema cuando dicen que solo existe el presente o el ahora, en el estado de dicha, pues es donde somos potencialmente creadores de cada cosa que ocurre en nuestras vidas.

Para mí la vida es la escuela del aprendizaje de la felicidad consciente, y digo consciente porque nacemos en absoluta inocencia y felicidad pero en ese momento somos inconscientes de ello pues las poseemos de modo natural. Luego, vamos poco a poco sin apenas darnos cuenta, dejando de poseer estas cualidades, a la vez, que ponemos en práctica enseñanzas de comportamientos erráticos heredadas por nuestros padres a su vez heredadas a ellos por los suyos, y así sucesivamente de generación en generación; para al final, cuando alcanzamos cierta madurez, llegar a la conclusión de que debemos desaprender todos esos patrones de conducta castrantes que tenemos adheridos a nuestra psique como lapas venenosas y solo así recuperar esa felicidad e inocencia perdidas.

Pienso que desde que nacemos, estamos en una constante búsqueda de nuestra iluminación o despertar espiritual, seamos o no conscientes de ello. A partir de esta iluminación se alcanza un estado de plenitud espiritual o felicidad, pero partiendo de un conocimiento consciente o sabiduría. Muchas veces la vida nos pone situaciones ilusorias para hacer este aprendizaje desde una óptica más terrenal o humana.

Pienso que como plantean viejas enseñanzas de antiguas culturas somos seres de luz dentro de uno cuerpo material, y que todo lo que nos rodea incluyéndonos a nosotros mismo es energía. También que todo está conectado en este mundo, por medio de una red invisible a la que muchos llaman matriz divina.

En cambio en nuestras sociedades modernas, se vive la vida de un modo bien distinto. Cada vez surge mas la diferencia y con ella la separación, de unas cosas con otras, y esto lo causa el ego.

Es nuestro ego quien nos separa del universo, y nos separa de los demás y hasta de nosotros mismo, y es por eso que nos sentimos solos e infelices. Por esto tenemos la eterna sensación de que algo nos falta, ya sea la otra mitad, o una compensación material de cualquier índole, pues vivimos en la inconsciencia de nuestro potencial divino y creador y de que somos parte de este universo y por tanto estamos conectados con todo y todos, pues todo está compuestos de lo mismo, todos es energía.

Por el contrario mientras más cerca vivimos en la conciencia de sentir lo que realmente somos más rápidamente encontraremos la felicidad o ese estado de dicha, que es en definitiva nuestro estado natural. Cuando entendamos que no es necesario buscar fuera de nosotros nada, pues toda la gloria esta en nosotros mismos, entonces seremos seres plenos.

El tiempo cronológico creado por el hombre y el ego, son primos hermanos, se necesitan el uno del otro para perpetuar el sufrimiento, la sensación de no-tiempo, o tiempo infinito, nos libera del dolor, y mata al ego, pues se vive desde nuestro ser, de esa llama de luz que llevamos dentro llamada alma, que nadie ve a simple vista, pero que sentimos y nos muestra nuestra verdadera esencia.

El tiempo cronológico nos crea conflictos, agobio, desesperación; pues nos tiene constantemente en el desasosiego de que se nos escapa, y el ego debe poseer las cosas para sentirse satisfecho. El ego quiere, el ser ama.

Cuando tenemos la certeza de que el tiempo no existe, sino que es solo un nombre que ponemos a un espacio que es infinito, a ese espacio entre evento y evento, que necesitamos nombrar y clasificar para con ello separarlo de su verdadera condición; entonces comprendemos que solo en cada instante del ahora podemos realizar nuestras acciones y que los demás momentos que no pertenecen a él (pasado y futuro) son mera ilusión de nuestra mente, pues en la realidad no existen.

Cuando nos centramos en el ahora, conscientes plenamente de lo que estamos realizando en este instante, disfrutando desde lo más profundo de nuestro ser, con amor, no tiene cabida en nuestro corazón ningún sentimiento de agobio, frustración, tristeza o ansiedad, pues estamos entregados al sublime acto creativo de nuestra vida.

Cronos-El tiempo-, puede representar esas dos caras de una misma moneda; el fustigador que nos agobia y crea conflictos; o el generador de paz, dicha, y alegría y placer por vivir a plenitud cada instante de nuestras vidas.

 

Carmen Mir adorna

18 de junio 2014.

 

CRONOS

para MERIDIANO

CULTURAL…

 

Una ideoestética plástica que centra su fundamental punto de mira en el tiempo, no en la fluidez de la sucesión de sus principales aristas, sino en la carga bien importunada que ello pudiera significar para su principal víctima: el ser humano… Entonces, el aspecto antropológico, ése que se convierte en especial esgrima –una vez más- en el discurso artístico-visual de Carmen Mir, tal y como lo demuestra su más reciente entrega expositiva que, ocupando sitio en la Galería de Arte “Servando Cabrera Moreno” del municipio Playa, enarbola su titular en la escuetas precisiones de quien domina –desde que el hombre mismo así lo designó- el decursar de los segundos, horas, días: CRONOS, una tesis que pone a prueba parte de los miedos y afanes que este victimario cobra como inexorable constante de la vida.

Dotada de un excelente dominio del dibujo (como he reiterado en muchas ocasiones), Carmen Mir le da forma humana a esta especie de inmutable omnipotencia, algo así como un “Buda” de las también omniconsciencias, revertidas de esta forma en los acrílicos sobre tela que reciben las particulares denominaciones que nos irán guiando, en un demoníaco “tic-tac”, por esta especie de ser que todo lo puede en sus correspondientes transformaciones. Pero Carmen Mir se desnuda ella misma para quitarse los atavismos que la encierran a la mera planimetría y enseñarnos sus propios anhelos hacia la tridimensionalidad espacial que procuran una impostergable atención dentro del conjunto de piezas que conforman la exposición –elegante por demás en su concepción museográfica-; así, VUELO (cinco de estos CRONOS), suspendidos sobre nuestras cabezas como para advertirnos que nadie podrá escapar o ir en contra del vaticinio establecido.

Miedos y afanes como genérico de su propio titular que se hacen significantes de sus propios significados: el temor o el pánico, la sospecha, la incertidumbre, el ansia para seguir y poder llegar. Toda una noción de cuestionamientos y reflexiones que se han dispuesto a ese otro ineludible tribunal: el de las interpretaciones y comprensiones de quien se someta a este CRONOS de Carmen Mir.

 

Antonio Fernández Seoane, C.M.B.F., Radio Musical Nacional.

 

(Grabado el domingo 15 de junio de 2014, con Helstein Téllez. Sale al aire ese mismo día. Tiempo: 2’ 35).