Carmen Miradorna

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la “shrinkflation” denunciada por una asociación
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la “shrinkflation” denunciada por una asociación

«Shrinkflation» (del verbo «shrink») se refiere a la práctica de los fabricantes de ocultar los aumentos de precios de los productos vendidos mediante la reducción de su peso. Una práctica que se está extendiendo en Francia.

Precios que se mueven poco en las etiquetas, pero envases menos llenos: la asociación Foodwatch acusó el jueves a las empresas agroindustriales que fabrican productos muy conocidos por los franceses, como el agua Salvetat o el queso Kiri, de pesar sobre los consumidores una «inflación oculta». «.

Un neologismo del mundo anglosajón, «shrinkflation» (del verbo «shrink») se refiere a la práctica de los fabricantes de ocultar los aumentos de precios de los productos vendidos mediante la reducción de su peso.

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La asociación Foodwatch, que «lucha por la transparencia en el sector agroalimentario», señaló este jueves, en un comunicado de prensa y en el programa «Complément d’Enquête» emitido en France 2, «seis marcas que han cambiado el tamaño de sus productos estrella en los últimos años».

Señala que el agua Salvetat, propiedad de Danone, redujo el tamaño de sus botellas de 1,25 litros a 1,15 litros en 2020. Si el precio del litro «ha aumentado en Intermarché un 15%», «el precio por unidad ha aumentado un 5%», calcula la asociación, que apunta que la mención «Formato generoso como la gente del Sur» ha desaparecido de la etiqueta.

Al afirmar que «la mención 1L15 aparece en las etiquetas de cada botella», Danone respondió a la AFP que Salvetat se había «aproximado así al formato estándar de aguas con gas en el mercado», 1 litro. Danone también dice que solo puede «aconsejar un precio (venta, nota del editor) a los distribuidores» a los que suministra sus productos.

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Otro ejemplo citado por Foodwatch es el queso Kiri, que redujo el tamaño de la porción de su queso procesado en un 10 % hace un año y medio, y las porciones bajaron de 20 g a 18 g. «En Auchan, el precio unitario no parece haber cambiado, pero el precio por kilo ha aumentado un 11%», señala la asociación.

El grupo Bel explica que el queso se vende «en una receta nueva, más natural, sin aditivos» y elaborado en Francia con leche francesa. Esto requirió inversiones sustanciales en investigación e industria para desarrollar esta receta.

También dice que quería “encontrar el mejor equilibrio entre formato, precio y valor añadido para el consumidor”.

Ante el aumento vertiginoso de los costes de producción, como las materias primas, en los últimos meses, a Foodwatch le preocupa el repunte de un fenómeno ciertamente legal pero cuya «opacidad» denuncia. Se «pide mediante una petición a los fabricantes y distribuidores que se comprometan a informar claramente a los consumidores».

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